martes, 19 de agosto de 2014

Qué diría Don Orione a los jóvenes



Durante el encuentro internacional del Movimiento Juvenil Orionita, el P. Flavio compartía con los jóvenes que les diría Don Orione a ellos, hoy. Un fragmento de la misma.


Frente a diversos temas, problemas y situaciones, a menudo me viene la pregunta ya hecha: ¿Qué diría Don Orione? ¿Qué haría Don Orione? He anotado algunas palabras, algunos mensajes de Don Orione a los jóvenes de su tiempo y que ciertamente entraría en el diálogo con los jóvenes de hoy.

1.            VIVIR JESÚS (al joven Biagio Marabotto, joven de grandes deseos, un joven de Sanremo)
“Hemos de tener un corazón grande y el corazón a nosotros nos lo debe formar Jesús, Jesús, hijo mío, te recomiendo vivir y respirar a Jesús; sólo Jesús te puede formar un corazón bueno y grande. Vistamos a Jesús, dentro y fuera, respiremos Jesús, vivamos a Jesucristo”.
Es la primera cosa fundamental que Don Orione nos dirá hoy todavía. Una experiencia de Jesús viva, concreta, palpable, visible para todos.
Empezar por ahí: Conformaos a Jesús que está en lo íntimo de vuestro corazón. Tomad el rostro de Jesús.  

 
2.            DATE A JESÚS Y NO TE ABURRIRÁS (a César Pisano, un joven que perdió la vista a los 12 años, en el tunel de la desolación, del sinsentido, de la rebelión)
“Por qué permanecer amargado y enrabietado por aquello que no tienes. Date a Jesús y verás que no te aburrirás nunca en la vida”.
El Señor nos arroja dentro de la vida, en lo vivo de los acontecimientos; con él hay siempre novedad, descubrimientos, nuevos desafíos.
La vida es vocación, es don, es empresa... si se cuenta con el Señor de la vida. 

3.            DIOS TE AMA Y ESTÁ SIEMPRE CERCANO (a Ignacio Silone, joven salvado de los escombros del terremoto del Abruzzo, inquieto, rebelde y triste)
“En la vida tendrás momentos en los que te sentirás solo y abandonado por todos. Pues bien, recuérdate que Dios no está sólo en la iglesia y estará siempre cercano a ti”.
La soledad es una experiencia que nos toca a todos. Apaga la luz de la vida, nos hace entrar en la apatía y en el narcisismo loco y triste.
Don Orione, hijo de la Divina Providencia, nos invita a reconocer esta compañía tenaz y benéfica de Dios. Ricos de la compañía de Dios nos volvemos capaces de dar compañía. La presencia de Dios es el bien más precioso que podemos ofrecer en las relaciones con otros jóvenes.  

4.            LA CARIDAD ABRE LOS OJOS A LA FE (a un grupo de jóvenes universitarios de Génova, Filiberto Guala, Ignacio Terzi)
“Mirad este Pequeño Cottolengo lo he hecho para estos pobrecitos, para darles un techo, un pan, una ayuda a sus condiciones de salud tan precarias. Pero más que nada lo he hecho y querido para aquellos señores de allá, para que vean la Providencia de Dios y entiendan la caridad”.
“La caridad abre los ojos de la fe y calienta los corazones de amor hacia Dios”.
Un orionista conjuga siempre fe y caridad, Evangelio y testimonio de la caridad, “obras de culto y obras de caridad”.
“De palabras tenemos llenos los bolsillos. Obras de caridad necesitamos y todos os creerán”.
Quien quiera de corazón abrir a la fe y a la esperanza a otros jóvenes que dé signos de caridad.
La actividad de un grupo juvenil orionista enlaza siempre reflexiones con experiencias de servicio y de caridad hacia los más pobres y más abandonados.  

5.            ESTAREMOS ALEGRES JUNTOS (A Mario Ivaldi, el primer muchacho expulsado del catecismo y encontrado por el clérigo Orione en la catedral de Tortona)
“Ven, te daré yo un poco de catecismo y estaremos alegres juntos. Y tráeme a otros barrabás como tú”.
Esta fue la aproximación de Orione joven con un adolescente.
Nos enseña a hacernos los prójimos a los jóvenes con alegría.
El gozo es el deseo más profundo del alma. Estar contentos es la señal de que estamos en un camino bello, verdadero, bueno, que estamos en el camino de Dios.
Un movimiento juvenil ha de llevar este signo inequívoco de la presencia de Dios, la alegría. 

 
6.            ESTAR EN EL JUEGO DE DIOS (a Paolo Marengo, un joven de gran capacidad, vivaz, que quería hacer de todo, que no quería perder el tiempo en vanidades)
“Mira, no se hace nunca mucho, si no cuando se hace mucho la voluntad de Dios. Hijo de la Divina Providencia significa hijo de la obediencia. Estoy esperando a ver qué carta me juega el Señor”.
Cuando se hace la voluntad de Dios se construye sobre lo que es sólido y válido, sobre lo que tendrá futuro, y no sobre apariencias, sobre vanidades, o sobre arena.
Estar en el juego de Dios, abiertos a las dificultades y a las oportunidades que la vida presenta. Los hechos son las palabras de Dios. El diálogo con Dios ocurre en los hechos, en los hechos de la vida. Dios es Providencia, quiere sólo el bien de sus hijos.
“Estoy esperando a ver qué carta me juega el Señor, no se hace nunca mucho si no cuando se hace mucho la voluntad de Dios”.

7.            ESTÉN UNIDOS EN EL SEÑOR (a jóvenes clérigos cohermanos en Brasil)
Hagan los locos cuanto quieran, basta que se quieran en el Señor. Frater qui adiuvatur a fratre quasi civitas firma… funes triplex. Qué bello es amar al Señor y trabajar unidos y concordes en las manos de Dios y de la Santa Iglesia”.
Nuestra fuerza está en la unidad en el Señor.
Nada hay más deseable que el encuentro y la amistad, pero no es fácil hacer experiencia de comunión y de amistad.
Que un grupo juvenil cristiano y orionista ofrezca esta preciosa experiencia.  

 
8.            CAMINA CON LA IGLESIA Y CON EL PAPA (al joven Andrea Alice, que después entró en la congregación)
“Besa hasta las comas de lo que la Iglesia y el Papa han enseñado y recomendado. Quien ama al Papa ama a Jesús. Quien sigue al Papa, sigue a Jesús. Sólo la Iglesia es segura para leer las vías de la Divina Providencia”.
Es este un punto calificante y específico del carisma de Don Orione: “un amor grande, encendido y filial al Papa y a la Iglesia”.
Es una especial pasión y sentimiento hacia la Iglesia; es un amor filial que no sólo obedece sino que desea secundar también los deseos del Papa, de los obispos, de los pastores de la Iglesia.
Los jóvenes orionistas están llamados a ser un factor de cohesión y de comunión en la Iglesia. Esta devoción fuerte y entusiasta, esta acción de unidad con la Iglesia tiene una motivación de fe: “Quien sigue al Papa sigue a Jesús. Sólo la Iglesia es segura para leer las vías de la Divina Providencia”.

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