martes, 1 de julio de 2014

Nunca he probado tantas satisfacciones morales como en este Asilo

El trabajo con jovenes y niños no siempre fue entendido por todos. 
En esta carta, el P. Jose Dutto le comparte a su amigo, el P. Enrique Contardi, las incomprensiones que sufre. Muchos no entendian el trabajo que se hacia en el "Asilo" de Pompeya (Buenos Aires). Un pastor incomprendido y preocupado por sus ovejas.




Buenos Aires, Enero 30 de 1940



Carísimo Padre CONTARDI.



Aprovecho el día lluvioso de hoy, y luego de mayor reconcentración y tristeza, para escribirle y confiarle alguna de mis muchas preocupaciones y espinas (…).

            Le diré algo de este Asilo, que Ud. tanto quiere, y de la misma manera quiero yo, por la gran obra religioso-social que realiza. Le aseguro que en toda mi vida nunca he probado tantas satisfacciones morales como en este Asilo, entre este mar de niñez, en la cual se esconden tantas y tantas almas inocentes y bellas, pero también debo confesar (y se lo digo en confianza), que nunca en mi vida he sufrido mayores espinas, dificultades y contrariedades como acá. Y lo peor es que la mayor parte vienen de quienes debieran ayudarnos y facilitarnos la tarea y, por lo contrario, nos la dificultan.

 

            El Sr. XXXXX por ej. es siempre, como en los tiempos de Ud., el enemigo jurado del Asilo, y no pierde oportunidad para demostrarlo, o con sus cartas en términos ofensivos o con sus exigencias exageradas e irrazonables, como si lo que estamos en el Asilo fuéramos gente indigna de la confianza más elemental, y de malas intenciones. (…)



            Otra novedad: el sábado vino la Sra. de NN, la cual luego de hablar de cosas indiferentes, expresó que, según ella, se debería suprimir el CINE que se dá los domingos. Me limité a decirle que bien podían hacerlo, pero eso significaría la destrucción de la obra y que yo agotaría todos mis esfuerzos para evitar tan lamentable medida. Ud. comprende todo el alcance de tal resolución y podrá fácilmente hacer presente a la Sra. Presidenta lo que significaría eso.

            También preguntó si es necesario el maestro de MUSICA, lo que hace suponer la intención de suprimirlo. Ud. que tan acertadamente ha fundado estas obras, sabrá defenderlas.

            Estas cosa me hacen tanto sufrir, por que revelan que no se comprende en qué  consiste la Obra del Asilo y cuál es el alcance social de su misión, y si quisieran reducirla al grupito de niños del POST-ESCUELA. Dígame Ud. cuántos y quiénes serían los niños del Post-Escuela sin CINE, sin BANDA, sin BOYS-SCOUTS, sin TARCISIOS, sin DACTILOGRAFIA. Bien podrían cerrar sus puertas. 



            También los salesianos dan cine los domingos en sus oratorios: es un medio de atracción, (no digo de educación), insustituible en nuestros días.

            Yo comprendo, aunque nadie me lo ha dicho, que la razón de esta tentativa tiene sus raíces en varios puntos que se relacionan con la nueva ESCUELA de NIÑAS, pero que no justificarían, de ninguna manera la medida, que destruirían el Asilo y no mejoraría nada la situación de la Escuela de Niñas.


            De MAR del PLATA me escriben e instan los nuestros que vaya para la fiesta de los PESCADORES, que será el día 18 de FEBRERO. Aunque, (modestia aparte), tengo el honor de ser uno de sus principales fundadores, tengo tantas ocupaciones, por los dos Boletines nuestros, que pocas ganas tengo de ir, aunque mucho me aprovecharían algunos días de tranquilidad.


            Perdóneme esta lamentación de Jeremías; necesito a veces confiarme, porque (aunque tal vez no parezca), tengo un corazón muy sensible que me hace sufrir mucho y además deseo llevar a fondo las cosas y no puedo, no, no puedo quedar indiferente frente a ciertas situaciones.


            ¿Se acuerda de Marcos Paz, cuando hacíamos juntos el lavado y torcíamos las sábanas?... cuando plantaba repollos y me los comían las hormigas?... Cuando venían los muchachos y robaban el vino de Misa y se llevaban… la flauta?

            ¡Entonces parecía un Purgatorio y hoy los suspiramos como días benditos! ¡Se estaba mejor, cuando se estaba peor!…



            De todas maneras no nos quedarán tantos años de vida y… un poco de Cielo lo pagará todo. D. ORIONE me dijo que era feliz por dejarme muchos fastidios y que haría el purgatorio en este mundo. ¡Me parece que ya he empezado!... Ud. según dijo ya ha llegado al último misterio doloroso: ¡yo, recién empiezo!...


            Por hoy basta. Espero me conteste. Tenga la bondad de presentar mis respetuosos saludos a la Sra. Presidenta y su distinguida familia. Rece por mí, que lo saluda con mucho afecto en el Señor. Su afectísimo en CristoJesús.

P. José Dutto





Fuente: Carta del P. Jose Dutto al P. Enrique Contardi. Buenos Aires, 30 enero de 1940. Archivo Casa Provincial Argentina (ACPA), Dutto-Lettere 1932-1945, tomo II, 505-506.
La misma está escrita a máquina y en castellano, si bien se nota alguna influencia de la lengua italiana en el modo de escribir y los términos utilizados.

martes, 24 de junio de 2014

Recordando al Hno. Dante Andrada



El P. Omar Cadenini, superior provincial, escribía recordando al Hno. Dante:

 "La noticia del fallecimiento del querido Hermano Dante Andrada, por un lado nos conmueve y por otro, en parte es un final anunciado.
Me encuentro terminando una semana de retiro espiritual junto a muchos religiosos nuestros, y anoche hicimos un recuerdo de nuestro querido Hno. Dante y casi como denominador común a todos nos venían imágenes de lo "buena persona que era", siempre tenía una palabra de aliento, especialmente para los más jóvenes, siempre nos preguntaba por nuestros familiares, se interesaba por nuestra salud, por los estudios, etc.


Dedicó mucho de su vida a los colegios, pero su corazón estaba en el Cottolengo de Claypole, adonde llegó hace muchos años desde su Córdoba natal, habiendo dejado el seminario diocesano de Córdoba, animado por su director espiritual a buscar una congregación que se dedique a la asistencia por su delicadeza para con los enfermos.
Siempre alegre, entusiasta y me gustaría que lo recordásemos como alguien que "amo mucho a la congregación" (con sus luces y sombras) a la cual dedico sus mejores energías y servicios, incluso los más ocultos.
Agradezco a la comunidad del Cottolengo de Claypole por los cuidados y la cercanía, especialmente en estos últimos tiempos, como así también al personal que nos acompaña.
Querido Hno. Dante, te despedimos con dolor, pero seguros que el Sagrado Corazón de Jesús y Don Orione, te reciben con los brazos abiertos en el paraíso".


Escribía el P. Flavio Peloso, superior general, recordando al Hno. Dante:
"Recibí la noticia de la muerte de querido Hno. Dante, en el avión a punto de viajar hacía Mozambique. Rápidamente eleve una oración al Señor con afecto y reconocimiento hacia el Hno. Dante que por 51 años fue un servidor fiel, sobretodo en el mundo escolar y educativo.


Era una persona buena, positivo, fraterno, fiel en sus prácticas de piedad y a la vida comunitaria, dedicado y competente en el campo de la educación. De gran amor a la Congregaciones. Un bello ejemplo de hermano orionita dedicado a una actividad específica, pero siempre disponible a “hacer equipo” también en el campo pastoral.
Dios lo bendiga en su eterna presencia".







martes, 17 de junio de 2014

Hno. Dante Andrada: una vida dedicada al Señor



 El jueves 12 de junio, el Hno. Dante Andrada fue llamado a la casa del Padre. Un ejemplo de religioso, educador, hermano e hijo de Don Orione. El año pasado, al cumplir cincuenta años de Vida Religiosa, daba gracias al Señor con estas palabras:

“Hoy quiero expresar, desde mi corazón, sentimientos de gratitud por mis 50 años de vida consagrada. He tenido, a través de tantos años de vida religiosa, el celoso acompañamiento de todos los superiores que me ayudaron a ser fiel a la promesa realizada.
Viene a mi mente un grato recuerdo cuando era novicio y recibí muchas gracias espirituales, guiado por un destacadísimo maestro.


Después de profesar, y cumpliendo con mi voto de obediencia, fui destinado a Sáenz Peña, Chaco, como educador y asistente de los pupilos, descubriendo mi gran vocación por la docencia.
Decía el P. Ignacio Iglesias, `la primera mirada de una persona consagrada en la escuela no es la tarea de realizar, sino quien le envía, para preguntarse qué es lo que quiere´. Compartiendo este concepto siempre consideré muy importante la presencia, en el ámbito escolar, de los consagrados, a la par de las otras personas de la comunidad educativa.
La vocación es una realidad dinámica que acogemos y cultivamos con fidelidad progresiva, en la unión con Dios, la vivencia del carisma y la renovación continuada. Por lo tanto debemos ser nosotros los que tenemos que testimoniar la espiritualidad y el carisma fundacional.


Cursé los años como maestro y profesor, poniéndome al servicio de la educación, previa lectura de la carta de Don Orione, para saber qué quería el fundador de sus escuelas, docentes y alumnos, hermoso legado que nos ha dejado de su pedagogía paterno-cristiana.
Respeté siempre a todos los integrantes de los distintos estamentos de las comunidades educativas donde fui destinado: Sáenz Peña (Chaco), Claypole, Rosario y Villa Domínico.
He formado también parte, desde los inicios, del Secretariado Educacional de la Obra. Participé de asambleas, capítulos provinciales y generales, llevando siempre los aportes que nuestro San Luis Orione nos enseñó con su vida y ejemplos evangélicos.
Nuestra existencia es un proyecto que se inicia gracias a Dios y en Dios, y que un día terminará en Él, así que, una vez jubilado, me ofrecí para ir a la comunidad de Sáenz Peña donde finalicé mi misión de educador.

 Dios es el principio y el fin de nuestro existir, y nuestra vida no es más que el trecho entre estos dos puntos básicos que debemos aprovechar al máximo para alabarle, darle gracias y servirle en los hermanos más necesitados.
Sólo suscita gratitud el don que se realiza con el debido respeto, estima y voluntad de colaboración. Este gesto es, por una parte un gesto de humildad, ya que uno se reconoce menesteroso, y por otra parte, una manifestación de dignidad, ya que muestra que se haya dispuesto a estar a la recíproca en caso necesario, al menos con la intención.
Recordando las palabras de San Agustín que expresaba: `Que era injusto que no dejemos de ser agradecidos por tantos beneficios recibidos´, es que quiero expresar hoy mi infinita gratitud a Dios, a nuestra Santísima Madre que siempre me ha cobijado bajo su manto, a todos mis cofrades sacerdotes, hermanos, hermanas y a los laicos en general con quienes compartí muchos momentos de mis actividades y misión como religioso.
He tratado de hacer de mi vida una entrega de amor y de servicio, deseando con mi acción transmitir la presencia de la ternura de Dios que se regala, haciéndolo desde el carisma de la Pequeña Obra de la Divina Providencia.
A todos, ¡¡¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!!!
Hno. Dante Luis Andrada"





miércoles, 11 de junio de 2014

P. Enrique Contardi: un “párroco que nunca ha tenido vocación de párroco”


El P. Enrique Contardi se definía como un “párroco que nunca ha tenido vocación de párroco”, pero su vida y apostolado nos muestra otra cosa.




Parroquia de Pres. Roque Sáenz Peña

(Chaco Argentino)

¡Almas y Almas!
25 de Julio de 1937



Muy querido P. José Opessi

 Su carta escrita hace tiempo ya, la he recibido, no en Buenos Aires, sino en el gran Chaco (se lee chacco) donde me encuentro desde el 1° de marzo. Es un territorio inmenso y la única parroquia era Resistencia capital del Chaco y solo el 1° de marzo fue creada la de Roque Sáenz Peña, segunda capital que dista de la primera seis horas de tren. El primer y único obispo del Chaco y Formosa (otro territorio) fue nombrado hace un año y medio atrás. Fue en sus comienzos lugar de misión de los Franciscanos, que por falta de personal, y dado el gran desarrollo poblacional, se retiraron a otros centros. Esta parroquia se extiende hasta 300 kilómetros, en algunos puntos. De esta distancia y de 200 a 150 km, vienen hasta aquí por bautismos y otras cosas; me invitan también a ir por algunos días a los centros más poblados, que no ven un misionero desde hace 6, 8 ó 10 años. Pero no puedo aceptar: aquí estoy solo, y vienen de todas partes, y a toda hora, sabiendo que aquí me encuentro fijo. Una anciana de 78 años, vino acompañada de su hijo, recorriendo 200 Km.: 100 a caballo y el resto con el tren. Deseaba hacer, como ella mismo me dijo, su segunda y última comunión. Con estas distancias cada casa tiene su cementerio; o sea que sepultan a sus propios muertos cerca de sus casas.

Es difícil encontrar aquí gente que esté casada por la Iglesia; o sea con el sacramento del matrimonio: únicamente aquellos que provienen de afuera están casados. Existe solo el matrimonio civil y el concubinato, que es lo mismo. Pero ¡ante Dios! Pobre gente, ¡qué culpa tienen si no veían un sacerdote; y si lo veían, era solo de paso! Y ¡cuántos sin bautismo! La Confesión y la Comunión, casi no se conocen. De todo esto puede imaginar el arduo trabajo que me ha tocado ahora que ya me siento viejo.

 
A doscientos kilómetros de aquí, están los aborígenes; pero un poco civilizados. En estos días, obligados por el hambre, se acercan a pedir limosna debido a la gran sequía y a la plaga de langostas que han destruido las cosechas. Ahora debo estudiar su lengua, para entenderlos y hacerme entender. Le envío una foto con un grupo de ellos. Estamos haciendo un camión capilla; para llevar a cabo misiones en los centros más poblados, apenas me envíen otro sacerdote. Entre tanto hago lo que puedo. Enseño el catecismo todos los días; mañana y tarde, a los chicos y a los grandes y cada mes hay numerosas primeras Comuniones.

Para preparar a los adultos a la primera Comunión, haga novenas predicadas a la tarde y de esta manera vienen numerosas personas. Para atraer muchos jóvenes, hice un campo de deportes con variedad de juegos y he formado una hermosa Compañía de Exploradores. En la ciudad tengo 15.000 habitantes y otro tanto en las colonias [de la zona rural]. Y soy el primer párroco de toda esta gente; y de un párroco ¡que nunca ha tenido vocación de párroco! Ud. ¿Por qué no viene a ayudarme? ¡Figúrese si yo voy a poder ir para San José a predicar para las misiones! Y sin embargo iría de buena gana a visitar a mis siempre queridos compañeros. No los puedo olvidar, aun si me hayan hecho sufrir un poco por sus resistencias a la Gracia: se iban los días de fiesta a dar vueltas por ahí.


El 6 de agosto parte nuestro querido Superior Don Orione de regreso a Italia; de él tendrá noticias abundantes. Vino a visitarme aquí y ha visto lo que es el Chaco.
Saludo y bendigo todos, todos. Hágalos rezar por el buen éxito de esta gran misión. A Ud. y a los cohermanos de allí y de Roma, cordiales saludos.

El Señor nos bendiga

P. Enrique Contardi O.D.P